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RETRATO GALANTE DE CATALINA II " La Grande "

RETRATO GALANTE DE CATALINA II " La Grande "
Autor: Anónimo.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Medidas: 81x58 cm.
Escuela Francesa s.XVIII.

Catalina II ataviada al modo rococó escoge de un cesto de flores, que le ofrece un esclavo negro, una rosa roja, símbolo de las pasiones humanas.

El artista juega con la luz artificial del interior que hace especial hincapié en el escote de la emperatriz y la brillante tela de su elegante traje, en contraste con la raza del esclavo, nota exótica del retrato, muy al gusto del momento. Los pliegues de la ropa, opulentos y artificiosos nos remiten al Barroco, así como el claro de luz al fondo de la estancia.

La composición cerrada, se centra en la rosa, objetivo de la mirada de la dama y su servidor.

Como detalle anecdótico cabe resaltar la postura de la emperatriz. Con una mano sostiene la recién escogida flor y con la otra acaricia a su esclavo en la espalda en un gesto cariñoso o de protección muy naturalista.

El retrato de corte tan de moda en esta época es el reflejo artístico de toda una sociedad, amante de la elegancia, el exotismo, el capricho, la intimidad y el erotismo, es decir, una naturaleza sofisticada plasmada en la denominada pintura galante, de la que este retrato es un claro reflejo.

Catalina II, 1729- 1796, emperatriz rusa, asciende al poder tras arrebatárselo a su esposo con una complicada revolución palaciega, en la que estuvo acompañada por su amante. Una vez en el trono, supo fortalecer con su gobierno el poderío y las fronteras de su Imperio, manteniéndose en constante contacto con los centros culturales más importantes de Europa. Fue, sin duda, la soberana más importante de la historia de Rusia y figura entre los llamados mandatarios del "despotismo ilustrado"